Vera... mirando al mar.

Un inmenso arenal abarca los seis kilómetros de playas de Vera. Arena fina que conserva las improntas de antiguas playas fósiles de hace millones de años en sus formaciones de rocas de conglomerados y, el recuerdo de los años pasados de una ciudad abierta al mar. Desde su origen, Vera ha ocupado distintos asentamientos destacando en algunos de ellos su proximidad y relación con el mar Mediterráneo. Desde la Baria fenicia, ubicada en el actual Villaricos, baluarte del comercio marítimo romano y de la minería del plomo y la plata; pasando por la Bayra musulmana (nombrada Vira después de la conquista de los Reyes Católicos en 1488), replegada hacia el interior hasta el Cerro del Espíritu Santo por motivos defensivos, ante el temor de las invasiones de los piratas; hasta la Vera actual, construida en 1520, después del terremoto que asoló la anterior Vira, en el que el crecimiento de la ciudad ha visto en el mar una fuente de calidad de vida y lugar de esparcimiento y recreo para los visitantes y vecinos de la localidad.

Comenzamos nuestro recorrido en la playa de Las Marinas-Bolaga, tradicionalmente conocida como Villajarapa, nombre que se relaciona con las acampadas tradicionales con “jarapas” ( tejidos realizados con tiras de trapos retorcidos que se usan para fabricar alfombras y tapices, muy usuales hasta los años 70 del siglo XX) y, junto a ésta la playa de La Almica, topónimo que viene del antiguo nombre del general cartaginés Amilcar Barca, que desembarcó en esta playa. Certificada desde 2006 con el distintivo Q Calidad Turística Española, congrega las viviendas de segunda residencia de la mayor parte de los vecinos de Vera. Maricielo, como también es conocida por relacionarla con una de la urbanizaciones edificadas a lo largo de la misma, es limítrofe con el puerto del pueblo vecino de Garrucha, que recuerda la actividad comercial de las minas de hierro, plomo y plata de Almagrera, algunas propiedad del veratense D. Ramón Orozco, testigo de la cual ha quedado la chimenea ubicada frente a la plaza de la Pérgola, de la antigua fundición San Jacinto.

Recorriendo el amplio paseo marítimo de casi dos kilómetros de longitud, llegaremos hasta la Laguna de Puerto Rey o desembocadura del río Antas. Este espacio natural está declarado como Lugar de Importancia Comunitaria, en el que su entorno de cañaverales y eneas mantiene un número considerable de aves (anátidas especialmente) que utilizan el lugar como descanso en sus migraciones entre áfrica y Europa; accidente geográfico que nos da paso a la playa denominada con el mismo nombre, Puerto Rey. Este espacio de humedal en tiempos históricos fue un inmenso estuario navegable hasta el cercano poblado púnico y romano del Pajarraco, que anteriormente fue una aldea neolítica, y durante la Guerra Civil (1936-39) una fortificación militar en trincheras.

Caminando por la arena disfrutaremos de un paisaje extraordinario. Si volvemos la vista atrás, veremos el cercano municipio de Mojácar, que conserva el aire musulmán del entramado de sus calles, arropada por Sierra Cabrera. Y sin darnos cuenta, recorreremos la distancia que nos separa de El Playazo que, con una extensión aproximada de dos kilómetros de longitud, es prolongación natural de la anterior. Esta playa alberga en su extremo norte, la internacionalmente conocida Playa Naturista de Vera, el primer enclave naturista de Europa, que se desarrolla frente a establecimientos hosteleros donde el naturismo es frecuente.

A nuestro paso por El playazo nos encontraremos con las vistas de un majestuoso hotel, de tipología constructiva árabe y, junto a él, las instalaciones del Parque Acuático, enclavado en afloramiento rocoso de una antigua playa fósil que emerge a escasos metros de la playa, conocido como Cabezo de La Pelea, donde fue encuentro de enfrentamientos con los desembarcos de piratas berberiscos en busaca de cautivos, para el “negocio” del pago de rescates.

En sus inmediaciones, desde antaño los vecinos de Vera y otros pueblos de la comarca celebran el tradicional Día de la Vieja, fiesta profana cuyo origen es un rito agrario unido a la fecundidad y fertilidad de la tierra, para celebrar que la vida vuelve a renacer. Este día sirve para partir en dos el tiempo cuaresmal; las familias enteras y grupos de amigos se desplazan hasta aquí con comida y con la 'vieja' un muñeco de papel y trapo, con cabeza rellena de dulces y caramelos.

Concluiremos nuestra agradable y tranquila caminata mirando al mar en la playa de Quitapellejos, limítrofe con el municipio de Cuevas del Almanzora. Una pequeña playa encantadora en una cala con pineda al fondo a los pies de Sierra Almagrera que, pone fin a la excepcional franja marítima del municipio. Y no podemos olvidar el humedal del Salar de Los Canos, una formación lagunar donde anidan una fauna avícola y una flora típicamente de áreas encharcadas.

 
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