Tras una ardua investigación y siguiendo varias pistas y documentos, Caparrós llega a esta importante conclusión que supone saber el origen real de este importante personaje, padre del flamenco almeriense

El archivero municipal, Manuel Caparrós, descubre que Pedro El Morato nació en Vera



16/03/2012
El archivero municipal de Vera, Manuel Caparrós, ha hecho un gran descubrimiento basado en una minuciosa investigación que le ha llevado a hipotetizar sobre el lugar de nacimiento real de Pedro Segura, conocido como Pedro El Morato, un importante personaje para el flamenco y Almería. De hecho, El Morato es para muchos investigadores una figura clave en la transición de lo folclórico a lo flamenco en los cantes de Levante, siendo probablemente responsable de la transmisión de los fandangos alpujarreños al Levante almeriense y Campo de Cartagena. Para el flamencólogo Ángel Álvarez Caballero se sitúa como ejemplo de cantaor de aquellos tiempos y lo considera uno de los artífices de los estilos de Levante en sus versiones más primitivas, como la taranta o el taranto de Almería.

Sin embargo, a la hora de estudiar su trayectoria personal se tropezaba siempre con una incógnita muy importante, la de su lugar de nacimiento, que algunos los situaban en Antas y otros en Vera y ciertamente nadie sabía exactamente en qué lugar nació, a pesar de que él mismo explicaba en alguno de sus trovos que era natural de Vera. Así explica Caparrós, que ?investigadores de peso habían intentado dar con algún dato relevante en Archivos Parroquiales, sin obtener resultados significativos. Era sabido por las letras de sus trovos que fue natural de Vera, desconociéndose sus circunstancias familiares. Tanto es así que, ante la falta de datos, el municipio de Antas ha reivindicado su nacimiento debido a que algunos de los descendientes ?Segura? siguen residiendo allí?.

El archivero se vio abocado a esta investigación, ?teniendo siempre el convencimiento de que una personalidad tan desbordante (la de El Morato) debía de haberse gestado en un entorno nada convencional?, además ha dedicado esta contribución que hace su investigación a ?la memoria de don Antonio Soler Soler, maestro nacional y encargado del Archivo Parroquial de Vera, fallecido en 2011?.

Manuel Caparrós ha confeccionado un completo informe sobre sus pesquisas y cómo llega hasta constatar que Pedro El Morato nació en Vera y fue un niño expósito, esto es, que fue adoptado tras ser dejado por sus padres en la puerta de una familia supuestamente más pudiente o de más confianza, en este caso, de Ana María Morata (que le dio a lactar) y de Antonio María Alonso Albarracín, en la calle Almería de Vera. Tuvo dos hermanos: Nicolás (1825) y Francisco Antonio (1844).
 
Los detalles de la investigación son asombrosos y se apoya en una serie de hechos y documentos históricos y a través del rastreo de la genealogía del trovero y descartando de manera metódica todas las vías que no coincidían con los datos que se tienen, como pueden ser fotografías y otros documentos.

Manuel Caparrós apunta como resumen algunos aspectos como los siguientes:
 
1. La confección de los árboles genealógicos de varias familias demuestra que nuestro Pedro María pertenecía a la familia ?Segura? que aún reside tanto en Vera como en Antas y que siempre han afirmado ser parientes. Todos ellos llevaron el apellido Morata hasta la desaparición de la última mujer de la familia que lo llevó, la hermana de su bisabuela, Beatriz María Morata Albarracín, casada con Diego Segura.
2. Su madre llevaba el apellido Morata, el cual supuestamente dio origen al mote que acompaña a su nombre; es costumbre extendida en el Levante Almeriense y en otros lugares.
3. Cuando se dató de manera aproximada la fotografía descubierta en Garrucha por Juan Grima Cervantes en la que aparece nuestro personaje, más o menos de 60 años, a lomos de una burra, se adelantó que habría nacido en la década de 1830 y que la imagen se tomó hacia 1890. La fecha de nacimiento de nuestro Pedro es la de 31-10-1841. 

Estos, entre otros datos, apoyan el descubrimiento del archivero que no se resiste a añadir que es consciente de que ?el hecho de que fuese adoptado choca con el supuesto parecido físico ya comentado entre la fotografía descubierta de El Morato y algunos descendientes vecinos de estos pueblos. Puede que fuese excesivo suponer que ese niño, depositado en la puerta de Ana María Morata, era fruto de su propia familia extensa, oculta su identidad para evitar escándalos vecinales. Presumiblemente, trasladada su familia a otro lugar, las sospechas y maledicencias se disiparían. Escarmentado de las hipocresías sociales, Pedro María habría optado por no casarse?.

En definitiva, una interesante investigación que concluye en un importante descubrimiento sobre la vida y trayectoria de uno de los artífices del taranto almeriense, un cantaor de gran relevancia para el flamenco. 



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